miércoles, 22 de febrero de 2017

LOS JUEVES UN RELATO: ESCALERAS



Siempre creí que lo más importante de mi casa, era la escalera por la que se llega al desván. Después de traspasar la puerta, la niebla y el polvo se adueñan de los objetos que amorosamente fui acumulando año tras año, tratando de retener los momentos vividos.
El ático, al que se sube por la escalera, de forma pausada y cuidadosa, porque es alta y angosta, te engulle con su memoria de un tiempo pasado, te devora con su melancolía, y ni siquiera te pregunta si quieres llorar.
El día que nos mudamos a esta casa, pinté esa única escalera que nos llevaba a un lugar despojado de verbos perfectos y pluscuanperfectos, con todos los colores que se parecían a la ilusión.
Poco a poco, a medida que pasen los años-pensaba yo- iremos subiendo estos peldaños con la ilusión de atesorar los momentos de nuestra historia cotidiana.
Primero sería mi traje de novia, luego la cuna, el coche de paseo de los niños, el coche de jugar a ser campeón, pelotas, muñecos y pequeñas casitas de muñecas, donde reproduciríamos con los niños, la vida en grande en que nuestra vida real se iría convirtiendo. Las carpetas del colegio, diplomas de los que no califican para currículos, disfraces, vestidos de bautismo, trajes de graduación, zapatillas de baile y así todos los etcétera que pueden caber en un lugar destinado a los recuerdos.
Hoy me voy de esa casa. Quedó grande, luego de que se han ido todos a sus destinos, azar calificado, según algunos. Me toca subir por la escalera, cada vez más estrecha, cada vez más alta, y alivianar la buhardilla, de tantos trastos en lo que se han convertido los objetos. Polvo y bruma, nada que importe ya. Nada que se haya quedado y valga más que el presente, nada que perfume más que las flores frescas. La naftalina, nunca podrá ser mejor que el olor de un nuevo amanecer.
Se pierde tanto tiempo, en retenerlo. Somos tan tercos pensando que la memoria es más fuerte que la propia vida, que desoímos el mandato que nos dan al nacer: ¡VIVE!
Subo la escalera descalza para no hacer ruido. Cruje  el escalón delator que nunca se reparó ya desteñido y vencido. Espío por la cerradura, y veo bailar los fantasmas de mi pasado. Es su última danza. Mañana ellos no estarán. Y yo estaré bajo otro cielo, llenándome de sol a pie de tierra.


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24 comentarios:

  1. Muy bonito. Se guardan tantos objetos que traen recuerdos en habitaciones de ese tipo... cosas de las que cuesta trabajo desprenderse más por su valor sentimental que por el material. Me gusta cómo has llevado el relato. Besos

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  2. Que bien has retratado tu vida y la mia y la de otras gentes de nuestra generación y de muchas madres y abuelas. Una narraccion poética de alto voltage.Un abrazo.

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  3. Que bonito leerte despacio, entreteniéndose en alguna palabra, agarrando frases. Un abrazo feliz. En Madrid cuando tu quieras

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  4. Precioso tu relato y tus recuerdos , me ha encantado era como estar subiendo y ver todos esos tratos que una vez tuvieron su objeto en la vida y pasa el tiempo y dejan de ser útiles y te ves reflejada en el subir de los peldaños.
    Un fuerte abrazo

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  5. Bello, bellooooo!!! Tanto empeño en coleccionar recuerdos que olvidamos que lo único que nos mantiene vivos es el presente. Es un texto perfecto, se vive, se siente. Subí esa escalera en tus letras y al final también decidí salir a vivir hoy.
    No sé como seguirte en este blog! No encuentro la opción para hacerlo.
    Beso enorme.

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  6. Nos aferramos a los fantasmas del pasado sin darnos cuenta de que lo único real es el presente. Cuesta mucho desprenderse de ellos pero llega el momento en que descubres que para vivir intensamente el día a día hay que soltar el lastre.

    Me encanta tu narrativa.

    Un fuerte abrazo.

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  7. Qué bueno cómo has transmitido el paso del tiempo a través de todo lo que se va subiendo al desván cuando lo único que importa es vivir el presente ...aunque, por otra parte...qué pena olvidarse de todo lo que se ha vivido!La verdad es que da mucho para reflexionar tu relato tan impecablemente escrito.
    Muchas gracias por participar!
    Un abrazo

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  8. Con lo fácil que es vivir el presente y a veces intentamos llenar el armario de nuestra memoria con recuerdos.

    Me ha encantado tu inspiración.

    Un beso.

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  9. El peso de los recuerdos del pasado y el presente liviano.
    Besos.

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  10. Es verdad, muchas veces guardamos cosas y más cosas como una nostalgia perpetua que no queremos que se pase; pero como dices, hay que saborear el presente y pensar en un nuevo amanecer que nos ilumine.
    Precioso como siempre.
    Un abrazo

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  11. VIVE dices tan bonito, pues VIVAMOS!!!!
    Un abrazo grandote.

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  12. Oh wow, que hermoso texto. Una escalera que te lleva hacia otra dimensión paralela, aquella donde a quedado una parte de tu vida. Muy poético y sublime tu relato, Vivian.
    Un beso

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  13. Bonita historia de la vida a través del ir y venir por una escalera y una recomendación sabia: VIVIR, es lo mas importante.

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  14. ¿De verdad crees que desoimos el mandato de vivir?. Pienso que todos esos objetos son hitos precisamente que marcan momentos en los que ejercíamos el mandato recibido de vivir. Estoy de acuerdo contigo en que es bueno tener la mochila ligera de equipaje para volar con más soltura, que el pasado no nos impida el caminar hacia el futuro, pero vivir.... creo que sí, que vivimos.
    Un fuerte abrazo.

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  15. Amontonamos cosas como recuerdos y recuerdos como cosas sin pensar que wl viaje es corto y hay que hacerlo ligero de equipaje. Buen planteo el tuyo
    Un beso Vivi

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  16. Me has conmovido Vivían con este relato, porque marcas con precision las contradicciones de nuestros sentimientos a lo largo de la vida en relación al atesoramiento de cosas asimiladas a los recuerdos,que después corren el riesgo de atarnos a un pasado que ya fue. Muy real, conmovedor y poético. Beso grande

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  17. Yo me he visto bajando esa escalera con los brazos acunados portando tesoros caducos, despejando los años... qué sensación de desnudez.
    Un beso

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  18. Buenísimo. Tuvimos una idea similar, pero tú relato tiene mucha mas vida, mucho más sentimiento.
    Besos, amiga.

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  19. Qué relato más maravilloso amiga Vivián. Y con una escritura impecable. Sinceramente, estás a la altura de los grandes. Así se deben de sentir muchas personas (¿síndrome de nido vacío?)

    Un beso muy grande no exento de ser enriquecido con un afectuoso abrazo.

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  20. Alucino al leerte, es precioso
    Un beso, Vivian

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  21. Polvo y bruma...al final es lo que somos...qué preciosidad de texto...y qué textura que tiene...enhorabuena.
    Besos y abrazos

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  22. Que suerte debe ser tener un desván de esos como en las películas...poder guardar los primeros recuerdos de una vida juntos...los juguetes de los niños..cunas...todas las fotos de tantos y tantos momentos...Quizás la mente guarda los mejores momentos pero también es verdad que mucho se pierde...bello tu relato lleno de recuerdos...besoss

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  23. realmente ha sido
    un placer el encontrarte

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  24. Que maravilloso relato, Bibi, o Vivían, no se cómo prefieres que te digan. Me ha encantado ese desván que podía ser el nuestro, esa escalera de caracol cada vez más alta y estrecha. Muy buena tu narrativa y un final acorde con el texto, que cierra a modo de broche el texto. Saludos, compañera.

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navidad bloguera

navidad bloguera
gracias Mónica!!!!!!